Transportar un caballo en invierno: nieve, hielo y frío intenso
El invierno no detiene los trayectos de transporte de caballos, pero cambia algunos ajustes respecto a una salida en pleno verano.
Comprobar el estado de las carreteras antes de salir
Nieve, hielo, puertos cerrados: consultar las previsiones de tráfico y del tiempo la víspera de la salida permite ajustar el itinerario o la hora de salida, en lugar de encontrarse una carretera cortada por el camino con un caballo a bordo.
La ventilación sigue siendo necesaria, incluso con mucho frío
Cerrar por completo todas las ventilaciones para conservar el calor favorece la humedad y los problemas respiratorios. Se recomienda una ventilación mínima todo el año, sin corriente de aire directa sobre el caballo.
Una manta adecuada, ni más ni menos
Un caballo que suda bajo una manta demasiado caliente en el remolque corre el mismo riesgo de enfriarse al llegar que un caballo sin manta con mucho frío. La elección depende del pelaje del caballo, de la duración del trayecto y de la temperatura real dentro del remolque, no solo de la temperatura exterior.
Prever más margen en el tiempo de trayecto
Carreteras más lentas, posibles paradas para descongelar o esperar a que mejore el tiempo: mejor anunciar una hora de llegada amplia que conducir más rápido para cumplir un horario ajustado.
Si las condiciones son realmente malas, aplazar el trayecto suele ser la mejor opción, tanto para la seguridad del convoy como para el confort del caballo.
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